Y así empezó todo

20 04 2007

Tuvimos una fiesta en casa a la que vino Xermán, su prometida y Oscar, que se escapó de sus días de retiro para estar con nosotros celebrando que nos queríamos mucho y esas cosas que tanta envidia dan.

Después de la fiesta estábamos tan agotados que decidimos dejar todo sin recoger: “Mañana será otro día”, fue lo último que escuché de Ariel antes de quedarme dormido como un tronco.

Varios días después entrábamos en casa, todavía estaba sin recoger. Habíamos tenido que salir corriendo, volando, disparados. Y regresábamos a aquel caos (que tanto odiamos) con un bebé en brazos, un moises portátil y sin un pañal que poner.